| Foto por Nora |
Hablan de un niña que caminaba a ciegas por la carretera de la primavera, ella que era la llama de su propia vela se mantenía al margen de la realidad, intentando disfrutar de su camino, sin poner ultimátum al tiempo, sin correr ya que el viento iba a su favor, cuentan que en la penumbra de la mañana le cantaba al corazón que la suerte queda en el azar.
Ese mismo día donde siguió caminando a comprar flores blancas para su portal, y en ese mismo instante con olor a rosas encontró el camino hacia la felicidad, una vida algo parecida a un sueño.
Hoy te encuentro en el centro de un lucero con la misma sonrisa desde hace 20 años y tus rosas blancas sentada en tu portal, donde hoy me encuentro quitándome el sobrero por a verte conocido.

++++++++++++++, precioso.
ResponderEliminarcon pocas palabras se dice mucho , y con un sentimiento se cuenta una vida
ResponderEliminarsijmplemente bonito
gracias un abrazo
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