Miro por el ventanal del salón pero no veo ni siquiera la luna, demasiada niebla en un pueblo frió, como si el invierno se hubiera enamorado ante la belleza de sus montañas verdes pobladas de ardillas. Pero volvamos a mi mirada, en ese instante en que ella buscaba la luna entre la niebla sin dar con ella, y de pronto una de mis neuronas pareció correr más de lo permitido y tropezó con mi imaginación, la cual me hizo pensar:
-la luna; preciosa verdad? alumbra la oscuridad de las bonitas noches de este pueblo, ella que nos acompaña en nuestros sueños, la que nos acuna cada noche, como se sentirá la luna? ella piensa en nosotros cada noche mientras la admiramos en la orilla de una playa, a los pies de una montaña o en su cima, o atreves de una ventana. Como estaría la diosa de mis noches cuando la niebla me impide acompañarla? sola? No lo se puede ser…pero eso quiere decir que las gotas que caen de allí arriba son lágrimas? No lo se puede ser…pero ese anochecer yo no me conformaba con un no lo se puede ser… Salí a probar las gotas que caían del cielo eran salada? por lo tanto eras lágrimas? No lo se puede ser... mi neurona cada vez corría más con ganas de saber porque antes me conformaba con un no lo se puede ser, y así pase la noche mojándome bajo la niebla con el paisaje de mi ventanal a mi derecha y un parque grandioso y verde a mi izquierda buscando a la luna para que no llorara. Ella sabría que yo me encontraba desesperada buscándola? No lo se puede ser...

No hay comentarios:
Publicar un comentario